viernes, 13 de enero de 2017

Cronista AMÉRICO FERNÁNDEZ /


(Tomado del libro “Inteligencia Venezolana del Siglo XXI" del escritor mirandino Aníbal Laydera Villalobos).

En el minúsculo terrón insular de Coche, coloca­do cual guardián marino frente a Las Marites, en Margarita, y de Araya, en el estado Sucre, equidistan­te apenas unos quince kilómetros de ambas costas, embadurnado de sal y yodo, aturdido de sol, redimi­do de luna, acaso de la mano de Egeria, divinidad de Camenas, ninfa de las aguas, de las fuentes inextin­guibles, y de la inspiración lumínica de Numa (Numa Pompilio), o conducido al portentoso Orinoco en las alas maravillosas del Águila Tonante, o de un gnomo, elfo, duende, posiblemente de Tchin, conducido a los rumbos de tierra firme bajo los efectos del eretismo de una vibración hierática, hasta abismarse ante el sorpresivo encuentro con la mágica presencia lapí­dea, erecta en medio del padre de nuestros ríos, don­de afinca su paso itinerante.

Nace en San Pedro de Coche el 26 de septiembre de 1931, y en las distancias del tiempo, cuando las aguas del mar alborotadas arrancaron las piedras, desplazaron las arenas, redujeron a un puño el terri­torio natal y golpearon furiosas los hombrillos de otras islas cercanas y lobanillos peninsulares, tal vez de los lejanos océanos y de Pangea, una indivisible chispa le propicia el talento, le traza cien mil caminos de can­diles laudables para desparramar de inestimables bienes a su otra patria chiquita.

Conozco al cronista Fernández de vista y trato, y tengo firme convicción de sus valiosas actuacio­nes, indudable pedestal para el recuerdo y legítima satisfacción.

De verdad, me llena de alegría su dedicado em­pleo a la cultura de la famosa Angostura, «odalisca tendida al cuello del agua», cerca del emporio rocoso; el don del morocoto; la cíclica aparición de la sapoa­ra, de invariable ortografía, ocasionalmente tortugas, bagres, babillas y bandadas de plumíferas que cun­den de cánticos sus ámbitos y riberas.

¡Salve, y que viva la creatividad del tesonero amigo que impone la tenacidad en provecho del es­píritu y del saber que jamás fallece en el signo de las mejores causas!


 

 

  


 

martes, 20 de diciembre de 2016

Profeta en otra tierra / Javier Auqué Lara.

"ULTIMAS NOTICIAS" CARACAS, VIERNES, 16 DE DICIEMBRE DE 1994

Como las brujas en "La Tragedia de Macbeth", de William Shakespeare, vaticinan al duro "thane" de Cawdor: "¡Salve, Macbeth, que en el futuro serás Rey!", en uno de sus aquelarres, yo fungí de gratuito arúspide al predecir que Américo Fernández aseguraría para sí "cuando caigan los bosques, muera el hombre, y al final de los años, canta el cisne", para decirlo con un laureado poeta, el lauro consagratorio en un escrito que firmé, a propósito de la aparición de su magnifica obra "Historia del Estado Bolívar".
Algo de lo esbozado entonces parece comenzar a materializarse: la adopción del volumen por parte de algunos organismos oficiales como texto indicado para el saludable estudio de la Historia, tanto entre docentes de la primaria y secundaria, como entre los de estudios superiores o especializados.
Otro de los aspectos si se ha cumplido a cabalidad. Me refiero a la exaltación de este intelectual estudioso de la Academia de la Historia, por su puerta más amplia y brillante, pues el verso de DéAnnunzio confronta un axioma irrefutable: "Del tiempo la ardua sentencia". Que es, exactamente, lo acontecido a este escritor y periodista sembrado en Guayana para llevar a conocimiento de la Nación y del Continente la vida da una región pródiga, grata y extraordinaria como la que más.
La noticia en referencia provino de una información de Venpres, firmada por el periodista Gustavo Naranjo Jr. y publicada en el vespertino El Mundo. Pocas satisfacciones han hecho latir mi corazón como esas 43 líneas. Y, consiguientemente ha derivado de ello una necesaria conclusión: si todos practicamos la lección impartida por este maestro, ahora togado, que es Américo Fernández, al tomar a la provincia como base y objetivo obligados de sus ensayos para lanzar su nombre como catapulta hacia la consagración, entonces otro sería el acervo histórico, cultural y científico de esta América nuestra.
En Américo Fernández el hecho histórico pasa en forma castigada por la alquitara de su privilegiada pluma, para convertirse en agua clara, fresca y transparente y llegar hasta el lector para constituirse en saludable tónico para su cultura en ciernes. Que en una consideración colateral, es la verdadera función de escriba y testigo de la epopeya del hombre a su paso sobre el globo terráqueo. El sociólogo con Arnold J. Toynbee a la cabeza
viene después. La piedra sillar o angular la labra y coloca el historiador autentico, veraz, incontaminado, vertical.
Con lo afirmado por Agathon, filósofo griego del Siglo IV antes de Jesucristo, en el sentido de que "ni Dios puede cambiar al pasado" el intelectual ha enfrentado y respetado la grandeza de esta importante disciplina. La misma de a de don Miguel de Cervantes Saavedra, quien dice en su obra: "El ingenioso Hidalgo, Don Quijote de la Mancha", "La historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado; ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir", y de ningún modo como lo afirmado por Anatole France con su inconfundible estilo, la historia, impurita y disoluta, vendida a los poderosos, sostenida a sueldo de los reyes, enemiga de los pueblos, mísera y falsa".
La disciplinada, metódica y elevada actitud de Américo Fernández en Guayana, ha servido igualmente para dar vigencia a la bíblica admonición del Divino Maestro, cuando en Nazareth, su patria chica, exclama, no sin dolor, "¡Nadie, es profeta en su tierra!", sacras palabras que el apóstol San Marcos se encarga de trasmitir a la posteridad en un elevado magisterio para ser grabadas en oro en el alma misma de los pueblos


Américo Fernández /Entrevistado por Norka Torres



Cuéntenos un poco sobre su trayectoria profesional, ¿cuándo comienza?
R.- Mi trayectoria como periodista podríamos decir que comienza en Ciudad Bolívar como columnista del diario El Luchador.  Mi primer artículo apareció en ese vespertino el jueves 10 de marzo de 1955  titulado “Guayana tierra fértil pero estéril”.  Alertaba sobre el peligro que corría la agricultura avasallada por la explotación del hierro.  Luego pasé a columnista del matutino El Bolivarense en el cual llegué a ser Redactor y Director.  Corresponsal de Últimas Noticias, La Esfera, El Mundo y Elite después. Durante 25 años (1965-1990) ejercí en Ciudad Bolívar y  Ciudad Guayana las funciones de corresponsal del diario El Nacional, mereciendo en dos ocasiones el Premio Federico Pacheco Soublette. Participé en el Seminario para líderes de la Comunicación Social en la Universidad de Wisconsin, mayo de 1969. Realicé un curso intensivo de inglés  en la Anglo.Continental, Londres, 1978.  Fui certificado como Locutor en 1987. Escribí de manera permanente reportajes especiales para los diarios El Luchador, El Bolivarense, El Expreso, Correo del Caroní y  revistas El Minero y Edelca. Escribí diariamente los editoriales de El Expreso (1992).  Siendo Corresponsal de El Nacional resolví confirmarme como periodista en la Escuela de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central, de donde egresé con calificaciones promedio en el grado de Magna Cum Laude (1991)  El 29 de diciembre de 1989 fui designado por el Concejo Municipal, Cronista de la ciudad y desde entonces he escrito 20 libros, todos vinculados con la historia del Estado Bolívar y la ciudad capital.

¿Qué recuerda de los años de su infancia y juventud?
R.- Que vendía maní en la puerta del cine y al comenzar la película escalaba los muros para disfrutarla. Recuerdo los espectaculares juegos de trompo a lo largo de las calles de tierra, la Vieja y la Semana  saltando y empujando una piedra plana sin perder el equilibrio, la metra hasta lograr hoyo; los papagayos elevados desde los cerros vecinos, los patines, la pelota sabanera, el zumbador, el boliche, el escondido, las batallas campales con frutos de árboles silvestres, nadar hasta los barcos surtos en el puerto, tocar las campanas de la Iglesia, molestar a ciertos personajes de la picaresca lugareña y las palizas por las quejas del Maestro.
Nací en una isla de pescadores, pero no tuve la oportunidad de aprender a pescar.  Mi madre que era costurera abandonada por mi padre que era Juez y Jefe Civil, le preocupaba más la educación escolar de sus cinco hijos, pero a mi no me entraba la letra a fuerza de represión y castigo..  Sujeto al balandrán  de un sacerdote que solía visitarnos, pude salir de la isla, pero el Padre sólo quería que levara el automóvil y lo ayudara en los ritos de la iglesia hasta que ahorcó los hábitos y así pude acogerme al amparo de otro sacerdotes más benevolente, un Padre catalán de la orden carmelita que me puso en la escuela.  Me fue mejor porque mi maestra de cuarto grado era normalista e intuyó mi vocación de periodista al nombrarme coordinador del primer periódico mural de la escuela.  Allí comenzó todo a pesar de la interrupción de dos años en la Escuela Técnica Industrial de Caracas amparado por una beca específica para esa carrera. .
        
¿Sus amigos?
Son tantos que preferible es no nombrarlos por temor a que alguno de ellos se quede por fuera.
¿A qué edad se casó?
R.  A la edad de 18 años con la poeta Teresa Coraspe.  Tuve con ella cinco hijos.  Me divorcié y en el curso de un flirteo ocasional  tuve el sexto hijo con una Profesora.

¿Libros escritos?
R.-. Autor de varios libros, entre ellos: Cronología de Venezuela (1980, 15 ediciones), autorizado para la Escuela Básica por el Ministerio de Educación; Huyapari (1989, 2 ediciones) obra que recopila sus colaboraciones en las revistas infantiles Uyapar, Tricolor y Ventana Mágica; Historia del Estado Bolívar, en dos tomos (1994); 200 años de la Diócesis de Guayana (1991), editado por la Alcaldía de Heres; La Electricidad de Ciudad Bolívar (1990 -2000))  (una edición con motivo de los 80 y otra con motivo de los 90 años), Historia de los pueblos y crónicas del Estado Bolívar (2003); El Dorado, mito hecho realidad (Caracas, 1996); editado por la CVG; Angostura a la luz del Correo del Orinoco (1997); Breve Historia de la Procuraduría General del Estado Bolívar (1995); Coautor   de Venezuela y su Geografía, Región Guayana (bilingüe) de la Editorial Minerva de Caracas (1992); de la obra Mitos, Cuentos y Leyendas de Guayana (Barquisimeto, 1999); Guayaneses Prominentes (Tipografía Litografía Horizonte- Barquisimeto, 2000); Manuel Piar, guerrero de mar y tierra (20001); Periodismo en Guayana (2004)y “Ciudad Bolívar a grandes rasgos” (2006). “El Luchador de ayer” (2006) Cronología del Estado Bolívar (2007). Libros inéditos: Cronología Universal,, Angostura Siglo XX, Recorrido anecdótico por la Historia de Guayana, Cronicario de Guayana, Historia de la Orden Congreso de Angostura y Turismo en Guayana. Participé en la serie Wadaka de la Editorial Santillana y en otro con motivo de los 40 años de Edelca. Prologuista de varias obras literarias, entre ellas “Héroes y espantapájaros” de Mimina Rodríguez Lezama e “Imágenes y Testimonios” de la premio nacional de poesía Luz Machado.

¿Algún premio en especial?
R.-. Distinguido en varias ocasiones con el Premio Regional de Periodismo Andrés Roderick, con el Premio Municipal de Periodismo J. M. Gómez Rengel y con el Premio de periodismo CVG-Ferrominera Orinoco. Premio de la Cultura Brígido Natera Ricci, 1981. Condecorado con la Orden Andrés Bello en su primera clase; con la Orden Francisco de Miranda en segunda clase; Orden Congreso de Angostura en segunda clase; Orden Tomás de Heres en segunda clase; Orden Francisco Esteban Gómez del Estado Nueva Esparta en su primera clase; Botón Ciudad de Barquisimeto en clase única; Orden 16 de Septiembre del Estado Mérida en su primera clase; Condecoración Batalla de San Félix del Colegio de Abogados del Estado Bolívar. Es autor del Proyecto de Ley que crea el Archivo Histórico de Guayana y de las Ordenanzas sobre el Cronista Oficial y Condecoraciones del Consejo Municipal de Heres. Ingresó el 9 de junio de 1994 como Socio Correspondiente de la Academia Nacional de la Historia. Primer Presidente de la Asociación de Cronistas del Estado Bolívar; Ha sido Miembro del Consejo Superior del Museo Soto en representación de la CVG, Miembro de la Asociación de Amigos del Jardín Botánico, Miembro Directivo de la Fundación Escuela Taller Angostura; Director Principal de la Fundación Museo Histórico de Guayana y desde 1991 realiza periodismo de investigación para varios periódicos y revistas nacionales y regionales. 

¿Recuerdo algún suceso circunstancial o anecdótico que le haya ocurrido?
R.-Un avión cargado de turistas se estrelló cerca de Canaima y tratando de llegar al sitio logré una cola en el primer avión de salvamento.  Llegué al lugar del siniestro desprovisto de libreta, bolígrafo y cámara fotográfica, herramientas principales de un periodista.  De manera que me vi  forzado a utilizar la de los propios cadáveres esparcidos en el sitio.  Algo mortificante, pero la labor del periodista es así, no tiene excusas.

¿A qué hora escribes?
R.- Un reportero escribe a cualquier hora.  Está preparado y entrenado para hacerlo al instante de la noticia.  Distinto ocurre con el escritor.  Yo que he dejado atrás el reporterismo de calle para dedicarme a la investigación y a los libros prefiero las horas de la madrugada para reflexionar y darle rienda suelda a las ideas sobre el teclado de la computadora sustituta en estos tiempos de la tradicional máquina de mecanografiar.

¿Cuál es el objeto más valioso que atesora?
R.- Un cencerro de cobre que me trajo como subvenir de Nairobi (África), una psicóloga amiga que posteriormente murió de tránsito en Italia a causa de una neurisma.

¿Algún amuleto para protegerse del mal o ligar la buena fortuna?
R.- No soy supersticioso ni fetichista.  Creo en mis propias fuerzas internas.

¿Quién es el  héroe mayor de la historia venezolana?
R.- La misma historia venezolana nos señala que es Simón Bolívar, pero también admiro a Antonio José de Sucre, humanizador de la guerra y  José Antonio Páez que nos legó el gentilicio de venezolano.

¿Su mayor imprudencia?
R.- Haber pasado sin excusas por el medio de dos personas que se hallaban dialogando.

¿Cuál es su dicho preferido?
R.- Las apariencias engañan.

¿Qué opina del periodista venezolano actual?
R.- Carece de la mística, pasión,  combatividad y romanticismo del periodista del siglo XX.  El actual es más cómodo y pragmático en términos generales porque puntualmente los hay que son unos profesionales fluidos, coherentes, cultos  y agudos.

¿Qué capítulo borraría de la Historia de Venezuela?
R.- De la Historia de Venezuela no se podría borrar ningún capítulo por más horrendo que sea a menos que se trate de una falsificación de los hechos.  Lo triste y lo que el habitante sensato  desea es que la historia de los pueblos no se escriba con sangre.  La desgracia de Venezuela han sido sus guerras intestinas, siempre con un origen oscuro rayano en la  lujuria del poder

¿Qué escena bíblica le gustaría presenciar?
R. La resurrección de los muertos.

¿Cuáles sus aspiraciones?
Vivir tanto como el Indio Cara Arrugada para poder darle rienda suelta a todas las ideas que tengo en la mochila.

Triunfos, fracasos ¿qué nos dice de eso?
R. Para triunfar en cualquier aspecto de la vida hay que tener bien claro lo que se quiere y tratar de lograrlo con voluntad indomable, pero sobre todo con: disciplina, orden e intensa perseverancia.





AF colaborador de la Revista Infantil UYAPAR

CONOZCA A NUESTROS COLABORADORES

Américo Fernández
Ustedes, pequeños lec­tores, seguramente que experimentan natural in­quietud por conocer más humanamente a nues­tros colaboradores, es decir, a quienes con fre­cuencia se dedican a escribir de manera ame­na y sencilla para los ni­ños y jóvenes aficiona­dos a esta revista.
La Dirección de Uya­par, desde luego, quiere complacerlos y hoy va­mos a comenzar por pre­sentarles a una persona que lleva más de cinco años escribiendo para ustedes. Se trata de Américo Fernández. El es periodista. ¿Saben ustedes qué es un periodista? Es un profesional dedicado a estudiar, investigar y tratar los temas implica­dos en la vida de una so­ciedad, para procesarlos en lenguaje claro y trans­mitirlos a los lectores a través de los periódicos u otros medios de la co­municación social.
Pues bien, Américo Fernández hace ese tra­bajo diariamente y por eso posiblemente le es fá­cil escribir para una re­vista como Uyapar, sólo que aquí él debe hacer un esfuerzo para utilizar un lenguaje más sencillo todavía, capaz de ser entendido por niños y ado­lescentes.
En Uyapar este pe­riodista ha escrito o tra­tado más de sesenta te­mas, todos gratos a la cu­riosidad y mentalidad de los niños. El primero ver­só sobre el Diamante de Barrabás, publicado en la edición 101, de oc­tubre de 1974.
Naturalmente que él no sólo escribe para Uyapar. También es colabo­rador de Tricolor y con Régulo Carezo y Pedro Orta, trabajó en una pá­gina infantil que salía se­manalmente en el diario El Bolivarense cuando era tabloide. Sus traba­jos profesionales más frecuentes y abundantes son para el periódico El Nacional, donde lleva quince años. En general, su producción periodísti­ca y literaria se halla dis­persa en muchos periódi­cos y revistas locales y nacionales.
Recientemente publicó "Cronología de Vene­zuela", un libro que abarca 365 episodios y personajes de la historia patria, desde su des­cubrimiento hasta nues­tros días. Tiene otros libros en preparación. Además de periodista, Américo Fernández fue Presidente de la Asam­blea Legislativa del Esta­do Bolívar. Secretario General por varios pe­ríodos del gremio de pe­riodistas; junto con otros intelectuales ayudó a la fundación de institu­ciones artísticas y cultu­rales como la Casa de la Cultura de Ciudad Bolí­var y los Museos Soto y Correo del Orinoco. Ha ganado varios premios de periodismo y aunque nacido en una islita de cinco kilómetros al sur de Margarita —Isla de Coche— donde los niños construyen sus propios juguetes, la mayor parte de su vida ha transcurri­do en Ciudad Bolívar donde trabaja y piensa para ustedes.
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lunes, 19 de diciembre de 2016

Percepción sicológica

La psicóloga Graciela Rincón para Américo Fernández
Qué le gusta?
-Le gustan sus labios, sus dientes,
Qué siente?
-Entusiasmo -Curiosidad -seguridad -Atracción física. Su tamaño, el ancho de sus hombros, la suavid.ad de sus manos. La estimula muchísimo!              
 -No toma
-No fuma
-Es prudente
-Es valiente
-Protesta con sentido político
-Controla sus emociones
-Es claro consigo mismo
-No es dramático
-Trata de ser objetivo en sus problemas
-Es solitario
-Le gusta leer. Comparte en profundidad y no en extensión sus emociones
-Es trabajador
Es luchador. Tiene impulsos de superación
Es inteligente
-Toma las cosas con calma
-Es fuerte
No se deja apabullar
-Es sencillo
Es curioso
Habla bien
El tono de su voz
El tono o timbre de su risa
Es ágil
Es delgado
Sentido práctico
Qué cosa quisiera que cambiara?
-Su timidez
-El miedo al riesgo
-El miedo a las pérdidas
-No tomar iniciativa en los afectos
-Dejarle mucho tiempo al tiempo
-Poca preocupación por el aspecto físico
-Poca complacencia con su cuerpo
-Pelo muy largo
Mucha concentración o dedicación al trabajo
-Algo de desconfianza
Relaciones afectivas muy patológicas
-Ser más abierto ante las ideas, proyectos o nuevas experiencias
-Mucho realismo y poco valor a lo material

(Todo esto en base a percepciones
que pueden ser subjetivas)!

domingo, 18 de diciembre de 2016

Mar y Río en la vida de Américo Fernández / Diario Primicia


Diana Conde.
Junio 2011

El 26 de junio de 2011 16:39, Diana Conde <dianaconde1988@gmail.com>.

:
El periodista y Cronista oficial de Ciudad Bolívar es oriundo de una isla de pescadores y cuando le preguntamos por su edad me dijo que " mi madre no me dijo exactamente la fecha porque no es importante, lo  importante es la existencia activa y creadora del ser humano en cualquiera de sus fases.  Un  poeta cuyo nombre no recuerdo dijo:  "No importa cuántos  años tienes, lo importante es cuántos te faltan por vivir".  Hoy en día > mueren más jóvenes que ancianos.  Entonces, para qué sirve la edad?"
Su madre fue una costurera llamada Evangelia  Fernández y su padre el  bachiller Jesús Ramón Coello, hijo del Gobernador de Nueva Esparta General Pablo Coello.
Muchos hermanos, pero por parte de la madre sólo José Jesús, Petra Margarita, Luis José, Elena Mercedes.

Casado y divorciado con la escritora Teresa Zoraida Coraspecn la cual tuvo a  Ángel Américo, Rusalca, Ondina, Riolama, Aror y un sexto hijo fuera del  matrimonio (Jesús Américo, 17 años)
 ¿Algún personaje que haya marcado la historia de su vida?

> R. Ninguno.
>
> 7. ¿Algún acontecimiento que recuerde con especial cariño?
>
> R. Mi viaje y estada en Londres durante dos meses tratando de aprender el inglés en la Anglo-continental, una experiencia bellísima)
 ¿Alguna anécdota que ud considere ha hecho de ud la persona que es hoy?


> R. Abandonar la isla de Coche donde nací después de haber sido expulsado del  tercer grado por mentarle la madre al maestro. Abandoné la isla pegado del  balandrán de un sacerdote que después ahorcó los hábitos por lo que me

> recogió un sacerdote de la Orden Carmelita de origen catalán que como Don
> Bosco amaba mucho a los niños.  Fue quien me abrió los ojos al conocimiento.
>
> 9. ¿Quién ha sido la persona más importante de su vida?
>
> R. Mi madre, indudablemente.  Una costurera que confeccionaba los vestidos a
> las mujeres de los pescadores.  En la isla había otra costurera que le
> confeccionaba a la gente distinguida de la comunidad.
>
¿Mejor amigo?
>
> R.  La amistad siempre ha sido gremial porque durante toda mi vida
> profesional he estado militando o dirigiendo gremios u organizaciones
> políticas, sociales y culturales.
>
> 11.¿Cómo es un día de su vida?
>
> R. Despertar a las 4 de la madrugada para leer  hasta  las 5:30 de la mañana
> cuando prendo la Televisión para enterarme de  los titulares de la prensa
> nacional, internacional, de provincia y de algunos comentarios.  Viene
> después el desayuno, salir a comprar los periódicos, seguidamente atenderle
> a estudiantes o a quienes requieren información sobre algún tema vinculado
> con la ciudad o la región, finalmente,  sentarme ante la Computadora para
> leer y responder los correos, cumplir con mis compromisos periodísticos,
> gremiales e institucionales y jugar ajedrez.
>
> 12. Si hubiese podido ejercer otra profesión ¿Cuál sería?
>
> R. Creo que nací sólo para escribir.
>
> 13. ¿Cómo se describiría Ud?
>
> R. La psicóloga Graciela Rincón me describió así: Persona de trato amable,
> no pide nada, compresiva, segura de sí misma, mente abierta.  Positivista,
> activo en las luchas por reivindicaciones  sociales.  Popular, temperamental
> y amante caprichoso, sensible, honesto y compañero tolerante, con sentido
> muy preciso de la justicia.
>
> 14. ¿A qué personaje histórico venezolano admira más y por qué?
>
> R.- A Miranda por aventurero y soñador, a Bolívar por su inteligencia
> impulsiva, elocuencia, talento visionario y a Sucre por guerrero racional,
> con gran sentido del honor, talentoso y humanitario.
>
> 15 ¿Cree que la sociedad venezolana no conoce bien su historia?
>
> R. Diría que la mayoría de la sociedad venezolana no conoce bien su historia
>   Si tuviese conciencia de ella tendríamos gobernantes civilistas,
> ejemplares y progresistas.
>
> 16.¿Considera que estamos cometiendo los mismos errores políticos?
>
> R. No sólo estamos repitiendo errores políticos del pasado sino que estamos
> agregando otros que por su fatalidad desconocíamos en la práctica

HERODOTO EN GUAYANA/José Alberto Medina Molero






Luego de casi 2.500 años, entre nosotros, los guayaneses, se encuentra un perfecto y digno émulo de Herodoto de Halicamaso. Vive en Ciudad Bolívar y por más señas responde al nombre de Américo Fernández, memoria viviente de la región y cronista de hechos y perplejidades.

Cicerón, el gran orador y tribuno romano, bautizó a Herodoto como “el padre de la historia”, pues fue éste quien primero plasmó con rigor, con pasión, afecto y constancia la historia de los tiempos de Pericles y de mucho antes de esa época. Con esa misma entrega a través de libros y sobre todo de una columna diaria titulada Tópicos y semblanzas, Américo Fernández nos desgrana con fluidez, y no poca amenidad, las cuitas, las amarguras, las hazañas, alegrías y enconados sinsabores de estos parajes que albergaron leyendas, ataques piratas, actividades artísticas, correos áureos, guerras de independencia y no pocas aventuras.

Como Herodoto, Américo Fernández considera su deber informar, indagar, recopilar, explorar y saber, conocer, para poder transmitir ese racimo de circunstancias, fechas y retratos, pintados con acierto de pulso sereno y sabio, de los personajes que colmaron la historia de Guayana y la del país. Y lo hace con fruición, con deleite. En una entrevista, para Commodities Venezolanos, revista de publicación trimestral, refirió Fernández:

“La historia es una cadena de sucesos con muchos protagonistas. Protagonistas democráticos apoyados en la fuerza cívica popular y protagonistas autoritarios apoyados en las fuerzas de las armas”.

Cuando en la referida entrevista se le inquirió acerca de qué le gustaría presenciar si pudiera utilizar la máquina del tiempo soñada por H.G. Wells, no dudó en contestar: “Particularmente por su relación con Guayana la batalla de la Somme, el primero de julio de 1916 (Primera Guerra Mundial), donde un guayanés participó y las noches románticas, casi obligadas del pintor Jesús Soto en el Barrio Latino de París para sobrevivir y triunfar como uno de los pioneros del arte óptico”.

En sus juicios, en ese apostolado por recabar la verdad y desentrañar el pasado remoto y no tan distante, y llevarla a sus semejantes en forma sencilla, tal cual Herodoto (otra feliz coincidencia con el escritor de 400 a.C.), se aprecia una honesta dedicación a su oficio, sobre el que está muy claro que no hubiese querido ningún otro.

La gran diferencia con el historiador de la antigüedad es que Américo Fernández está siempre urgido por la tiranía de la edición diaria, eso hace que su labor sea aún más exigente, más sacrificada y valiosa, sobre todo a sus provechosos 70 años de edad. Muy probablemente tenga razón Fernández, cuando afirmó en la entrevista citada que:

“La vida es una aventura del cuerdo y el soñador implacable que todos llevamos por dentro...”.

En Guayana somos bastante afortunados de contar con un digno y desvelado sucesor del gran Herodoto, Américo Fernández. Un gran valor humano,

Lunes, 10 de Octubre de 2011
¡patrimonio nuestro!

Jamedina11@gmail.com