domingo, 18 de diciembre de 2016

AF entrevistado popr Valero Quintero de la UBAB

Entrevista de la estudiante Valero Quintero de la UCAB a Américo Fernández:
1-  ¿Por qué el cronista de Ciudad Bolívar?
R.- Querrá decir Por qué soy el Cronista de Ciudad Bolívar.  Lo soy por decisión de la Cámara Municipal en diciembre de 1983, a proposición del Colegio de Periodista, del Sindicato de Trabajadores de la Prensa y del gremio de abogado laborales, en virtud de mis credenciales tanto como periodista como profesional inclinado por investigar y divulgar los acontecimientos y valores históricos, tradicionales y culturales de la ciudad.
2-  ¿Aparte de la escritura que más le apasiona?
R.-Lo que realmente me apasiona es  la investigación, la escritura y publicación de lo que escribo.  Lo demás es secundario.  Con mis prestaciones sociales recibidas del diario El Nacional después de haber trabajado durante 25 años como corresponsal, formé un fondo editorial con el cual he publicado 20 libros, todos vinculados con la historia de Guayana.
3. De su infancia ¿Como fue? ¿Qué hechos o anécdotas marcaron su vida?
R.-Mi infancia transcurrió en el seno de una familia humilde.  Una infancia dominada por la estrechez económica, pero feliz como la de todo niño que sueña y juega con los demás infantes de su edad: patinar, nadar, jugar metras, la rayuela, tocar las campanas de la iglesia y vender maní tostado en la puerta del cine.
4.- ¿Adolescencia que recuerda?
R.-Un adolescencia dominada por los estudios y los juegos de competencia en la Ciudad Universitaria.
5-¿Que lo hace dedicarse a la escritura? ¿Cómo y cuándo comenzó esta carrera?
R. Lo mío es vocacional.  Comencé a escribir desde muy temprana edad.  Tanto así que cuando por primera vez tuve dinero en mis manos (400 bolívares por una suplencia a la maestra de cuarto grado), fue comprarme una máquina de escribir con la que redactaba notas críticas que por las noches fijaba en los postes del alumbrado público., suscitando los más disímiles comentarios al día siguiente en la pequeña isla donde nací.
6.- ¿Ha trabajado en otros campos laborales?
R..  Sí  en la oficina de una distribuidora de Cerveza; en el Banco de Venezuela,  en la Casa Mercantil F. E. Salazar.  De aquí salté a la política hasta llegar a ser diputado de la Asamblea Legislativa durante diez años.  Siendo  Diputado y columnista de la prensa local me contrató la Cadena Capriles como corresponsal de Ultimas Noticias y La Esfera. Luego fui redactor y director de El Bolivarense, Corresponsal de El Nacional.
7-¿Desde qué edad trabaja?
R. Trabajo desde la edad de 18 años.
8. ¿Tiene hijos?
R.-Seis hijos: 4 hembras y dos varones, todos profesionales menos el último que tiene 16 años y se acaba de graduar de bachiller.
9.   ¿Historiador y Cronista?
R.- Fundamentalmente periodista o como dice mi título expedido por la UCV: Licenciado en comunicación social en el grado de Magna Cum Laude.  Soy cronista porque como afirma Alexis Márquez Rodríguez en su libro La Comunicación impresa:  “La narración histórica tiene bastante analogía y se relaciona mucho con la periodística.  Ambas se nutren, en efecto, de la misma materia prima, cual es el suceso real, el hecho acontecido”.
10.- ¿Que es lo que más le gusta de Ciudad Bolívar? ¿De Venezuela?
R.-De Ciudad Bolívar lo que más me atrae y por eso vivo en él es el Casco Histórico y por el cual luche junto con otro grupo de profesioales para que lo declararan Monumento Público Nacional..  De Venezuela me atrae Mérida y la Isla de Margarita.
11.- ¿Sus estudios Donde estudio?
R.- Estudié hasta tercer grado en la Isla de Coche.  Cuarto grado en la Escuela Francisco Esteban Gómez de La Asunción, quinto grado en la Isla de Coche y sexto Grado en el Grupo Escolar Estado Mérida de Porlamar.
12.- ¿Una palabra que lo defina?
R.-Equilibrio
13.- ¿Qué nos puede decir de sí mismo?
R.- No pido nada, compresivo, segura de si mismo, mente abierta, positivista, activo en la lucha de causas sociales, popular, temperamental, apasionado, sensible, honesto y compañero tolerante, con sentido de la justicia muy preciso
14-                   ¿Cree usted que ha alcanzado cumplir sus más añorados sueños?
R.-He hecho todo lo que ha estado a mi alcance sin mayores contratiempos, no me quejo y la vida a cada momento me da buenas sorpresas..
15-                   Una frase que crea usted que todos los jóvenes deberían conocer creer y seguir durante su vida?
R.-“ Que la forma más fácil de crecer como persona es rodearme de gente más capaz que yo”
16-                   ¿Escritores favoritos?
R- Gabriel García Márquez, Fernando Trac,  Angeles Mastrentta, Arturo Uslar Pietri, Francisco Herrerra Luque. Giovanni Pappini.
17-                   ¿Mascotas?
R.- Nunca he tenido.  No soy supersticioso.

AF en el Libro de José antonio Fernández

Tomado del libro  de José Antonio Fernández “De Cojedes a Guayana” (1996)
Américo Fernández.
Se me hace 'obligatorio hablar de Américo Fernández quien hoy es un personaje de gran valía, Cronista de Ciudad Bolívar y autor de la recién publicada Historia del Estado Bolívar. Lo conocí en la Gran Revista Musical y a partir de entonces se originó entre ambos una leal y sincera amistad que mantenemos desde aquella época; hoy nos tratamos como hermanos, seguimos el mismo rumbo y nos ayudamos en nuestra cotidiana actividad. Tal vez la amistad nació en virtud de que vinimos a esta ciudad, casi al mismo tiempo y él llevaba dentro vocación por las actividades o profesiones que yo tenía ejerciendo: locución y periodismo. También por llevar el mismo apellido, siendo el margariteño y yo llanero.
Como ahora hago reminiscencias de aquellos años dejo plasmado que mi tocayo fue el primero que tuvo el privilegio de meter la mano completa en la célebre "Bolsa de la Fortuna" poniendo en relieve sus facultades intelectuales. Las preguntas de la noche, para el concurso, eran extraídas de diferentes manuales históricos, tanto de Venezuela como universal, tratador del arte antiguo y modernos, la Biblia, geografía y hasta el mensuario Selecciones. Lo que más usaba eran gentilicios de ciudades venezolanas y de otros países. Las tres primeras preguntas eran fáciles, como para un niño cursante de cuarto grado, pero las siguientes eran "revienta cráneos"; pues muchas veces dejaba en las nubes a estudiantes cuando les preguntaba el gentilicio de los nacidos en Jerusalén, (capital del mundo cristiano) y no sabían responder "jeresolomitano"; también los nativos de Río de Janeiro, que para esos años era la capital de Brasil, no la nueva Brasilia y tampoco supieron contestar "flumineses".
Para cerrar estas referencias alusivas a los gentilicios, apunto que también utilizaba algunos que tenían varias acepciones para sorprender a los incautos y ganarles en viveza. Cuando interrogaba alguno sobre los nacidos en la Capital del Estado Zulia, respondía rápidamente:
- ¡Maracucho!
Enseguida le aclaraba que según la Academia Española de la Lengua es: marabino o Maracaibero.
Una noche inolvidable saqué del globito el número que tenía Américo, y al ser llamado ingresó al estudio donde respondió las cinco interrogantes sin titubear; de inmediato introdujo la mano derecha en la "Bolsa" y sacó de ella todas las monedas que pudo y las sobrantes se regaron en el suelo. A partir de allí, el grupo de estudiantes que no faltaban al programa lo hicieron su asesor y cuando uno de ellos obtenía el número ganador y no se sentía capaz de responder las preguntas lo pasaba furtivamente a Américo para que él fuera a contestar las interrogantes y como también era estudiante lo hacía complacido y repartía con el otro el dinero logrado. Desde entonces lo llamaban, en jerga estudiantil, "el cerebro y cráneo" del grupo como acostumbraban decir a los que sobresalían en sus tareas académicas. •
Américo Fernández llegó a Ciudad Bolívar al igual que yo en el año 1955 traído por un primo suyo llamado Jesús López Fernández Gerente de la Cervecería Victoria y se cree que lo trasladó para librarlo de la persecución de la Seguridad Nacional de la que era víctima por sus vinculaciones políticas con el partido URD. De su trayectoria en la vida partidista y la de su ascenso en la carrera periodística y en las letras hablaré más adelante.
Otro concurso muy agradable de la Revista Multicolor fue el denominado "Traiga lo Pedido" en el que solicitábamos llevar al programa objetos antiguos de colección o cachivaches viejitos tirados en los rincones de la casa; como planchas de hierro usadas con carbón, molinetes de mano, pipas, portarretratos, paraguas y cachimbos entre otras cosas. El primero que llevara "el coroto" pedido recibía premio en metálico y productos enumerados. Este también era una competencia de carrera, pues muchas veces después del primero llegaban otras personas con el objeto pedido. Del último hubo un incidente jocoso que voy a contar: Una noche pedí llevaran un cachimbo viejo y los muchachos del grupo se salieron con la suya, pues en lugar de salir a buscar el cachivache agarraron al portero, ya conocido con el remoquete de lo pedido y lo llevaban remolcado al estudio para decir:
- Aquí esta el "cachimbo" solicitado, dennos el premio. Pero ellos no lograron el objetivo perseguido, ya que siendo tío del Comandante de los Bomberos, se resistió y los amenazó con caerles a palos. Este incidente se volvió chiste que hizo que la gente presente armara una algarada con gritos, silbidos y carcajadas hasta más no poder. Del mismo guardo en mi memoria su intacto recuerdo.

De chamo lector a incansable periodista


Entrevista publicada en el Correo del Caroní, domingo  13 de junio de 2010

El cronista de Ciudad Bolívar abrió las puertas de su hogar para revelar las travesuras de su niñez, el amor por la familia y su pasión por el ejercicio periodístico mientras asume el rol como Secretario General del Colegio Nacional de Periodista, seccional Bolívar.

n Miguel Ricardo Valdez
El crepúsculo está a punto de caer. El reloj de la catedral indi­caba las cinco de la tarde, la llu­via copiosa caía sobre el Casco Histórico de Ciudad Bolívar. A pesar de la fuerte precipitación se podía distinguir la casa número veintidós de la calle Dalla Cos­ta, el hogar del periodista y cro­nista Américo de Jesús Fernán­dez.
El aire colonial y apacible de la casa reflejan la figura bohemia de Américo, una primera impre­sión da una imagen sombría del verdadero personaje que se es­conde detrás de aquella. Él estaha sentado frente a su computa­dora redactando sus notas como todos los días y con un tono de voz pausado y de carácter ami­gable comenzó a responder las preguntas.
Nació el 26 de septiembre de 1931, en la Isla de Coche, del es­tado Nueva Esparta. Ya en sus estudios primarios se interesó en participar en la elaboración del periódico escolar. Al concluir su bachillerato realizó algunas su­plencias de maestro, que le per­mitieron reunir dinero para com­prar su primera máquina de es­cribir.
Entre juegos, agites y maro­mas se consumó la infancia de Américo. Aquellas afanosas ta­reas iban desde un inocente combate de metras hasta el popular juego de pelotas; todo esto sin olvidar las actividades recreativas tradicionales  que eran su verdadera pasión, entre ellas, el trompol el papagayo el escondido y el boliche.  En vilo del recuerdo, como suspendido el aire, el escritor bolivarense se encontraba dilucidando entre las travesuras de su niñez; en medio de aquel es­fuerzo por concentrarse, confe­só que le gustaba tocar las "cam­panas de las iglesias" y molestar a los vecinos.
Su gran pasión
La escritura con su particular forma literaria se convirtió para Fernández en una pasión sin lí­mites. Comenzó como colum­nista del diario El Luchador en el año 1955, luego pasó a ser re­dactor y director de El Boliva­rense; a su vez también fue co­rresponsal de varios periódicos como: Últimas Noticias, La Es­fera, El Mundo y Élite.
El "señor Américo", como res­petuosamente suelen llamarle, recuerda con satisfacción su pa­so por El Nacional, donde tra­bajó por más de 25 años y en pa­ralelo pudo obtener en el año 1991 el título de periodista en la Universidad Central de Vene­zuela (UCV), en el grado de Magna Cum Laude.
En su mirada profunda y en la forma que se expresa sin recelo alguno, se percibe el amor por el periodismo, un sueño que tenía desde niño.
Un periodista está ligado cada día de su vida a lo que sucede en el mundo, no puede estar aisla­do de la política, pero aclara que eso no impide ejercer la función del periodismo de manera satis­factoria. 
Sin Cadenas
Para Fernández la libertad de expresión es lo más importante que deben defender los comunicadores sociales.  Se describe como un ser incansable que siempre está buscando la verdad para transmitirla a sus lectores, que son los que otorgan sus juicios. 
Un periodista está ligado cada día de su vida a lo que sucede en el mundo, no puede estar aislado de la política, pero aclara que eso no impide ejercer la función del periodismo de manera satisfactoria.
Con respecto al ambiente hostil entre medios y el gobierno, re­chaza de plano el cierre de ca­nales comunicacionales porque ello cercena la libertad de un pue­blo.
Admite que no existe la obje­tividad absoluta en esta profe­sión, pero cree que lo más cer­cano que puede estar un perio­dista de ese precepto es en el equilibrio informativo. Conside­ra que esta carrera necesita mu­cha dedicación y lectura.
Américo es un gran defensor de su tierra e identidad, con to­no molesto se refiere al abando­no de Ciudad Bolívar, "es un gran irrespeto a todo lo que re­presenta esta entidad", tomando en cuenta que fue declarada Patrimonio Histórico de Venezuela y está n consideración por la Unesco para ser declarada Patrimonio Cul­tural del Mundo.
El gran secreto
Cultivar el hábito de la lectu­ra es el gran secreto de Américo para ejercer con vigor su profesión. Muestra de esto  es su vasta biblioteca que posee en su oficina y la cual considera su más preciado tesoro. 
"En mis inicios como perio­dista, me gustaba leer mucho, no porque me lo impusieran sino porque sentía la inquietud de po­seer conocimiento, ya que a la hora de redactar es importante que las ideas salgan fluidamen­te". Por ello el fiel amante de la comunicación sugiere que para ejercer esta profesión se requie­re de una verdadera vocación que desate "las ganas de escribir".
Entre sus libros publicados se encuentran: Cronología de Ve­nezuela (1980), Historia del Es­tado Bolívar, (1994), El Dorado, mito hecho realidad (Caracas, 1996); Angostura a la luz del Co­rreo del Orinoco (1997); Breve Historia de la Procuraduría Ge­neral del Estado Bolívar (1995).
La sala de su casa es parecida al depósito de una librería, que guarda 170 cajas que resguardan sus más recientes publicaciones.
Se levantó emocionado de su silla, como cuando uno recibe a un familiar que no lo ha visto por muchos años. Sus ojos le brilla­ban como un diamante al ver su trabajo consolidado.
"Ves el esfuerzo", susurró, sentado y todavía con su gran sonrisa relata que su mayor be­neficio no es monetario, sino el saber que tiene la dicha de es­cribir y poder servir de apoyo a jóvenes que encuentran en sus obras una ayuda para sus mate­rias.
En su oficina, además, tiene guantes de béisbol, pelotas de fútbol y de básquet lo cual denota su gran afición por los deportes. Comenta, que ahora sus más grandes intereses para distraerse son el ajedrez y la lectura.
El silencio disipa
el ruido
Américo no tiene hora espe­cífica para escribir, sin embargo, prefiere hacerlo al caer la noche, cuando el ruido cede al silencio. Sus instrumentos periodísticos, como su particular grabadora, computadora y su agenda de no­tas se convierten en los únicos aliados para plasmar sus ideas y hechos de la cotidianidad.
Por otra parte, el periodista también confiesa su pasión des­de muy pequeño por la música clásica, en la actualidad es asiduo oyente de todo tipo de géneros que van desde rancheras hasta llaneras.
El trabajo de Américo ha si­do reconocido a lo largo de los años con galardones, entre los cuales destacan: Premio Regio­nal de Periodismo Andrés Ro­derick, el Premio Municipal de Periodismo J. M. Gómez Ren­gel y con el Premio de perio­dismo CVG-Ferrominera Ori­noco. Fue condecorado con la Orden Andrés Bello y Francis­co de Miranda en segunda cla­se.
Actualmente es vicepresiden­te de los cronistas de Venezue­la, pertenece al Colegio Nacio­nal de Periodista (CNP), y es co­lumnista de Correo del Caroní..
Secretario general del CNP
El compromiso con el ejercicio del periodismo le permitió a Américo Fernández alcanzar en las elecciones gremiales el cargo de Secretario General del Colegio Nacional de Periodista (CNP) -Seccional Ciudad Bolívar.
Para Fernández más que un triunfo individual, se lo debe a todos los que de alguna manera estuvieron involucrados en esta contienda electoral, ya que se sentían comprometidos con aunar sus capacidades, voluntades y esfuerzo en sacar adelante una institución que merece algunas reformas.
La plancha liderada por el cronista alzó como bandera durante la campaña electoral la dignificación de la misión social del periodista, la protección y respeto al título profesional, defensa de los agremiados en caso de hostigamiento y limitaciones a las fuentes públicas de información.
Trabajará por la protección económica, social y profesional de los periodistas al igual que por la defensa cabal de la libertad de expresión, contra el recién decretado Centro de Estudio Situacional (Cesna), que según sus palabras restringe la crítica y limita la libertad de información, sin dejar a un lado luchar por los principios democráticos y del código de ética que modela la conducta del periodista.




Fernández en su casa y con sus libros lo cual considera su más iportantetsoro


FOTO MIGUEL VALDEZ



Fernández en su casa y con sus libros lo cual considera su más iportantetsoro


sábado, 17 de diciembre de 2016

Entrevistado por Carmen Carrillo El Nacional




(Publicado en el diario El Nacional” el 30 de julio de 1985)

Américo Fernández, Premio Federico Pacheco Soublette
El periodista debe hablar poco y escuchar mucho
Carmen Carrillo
Ciudad Guayana, 29 (Especial).
Tiene una voz profunda que impresiona y más de una admi­radora ha pensado que su dueño es un hombre alto y con una personalidad avasalladora. Sin embargo, Américo Fernández no es de ese comentario porque más bien él es muy callado, algo tímido y hasta muy parco para ser periodista.
Dice que un buen reportero debe hablar poco y escuchar mucho. Así Américo Fernández acaba de ganar por segunda vez el premio «Federico Pacheco Soublette. que otorga El Na­cional al corresponsal más destacado del año.
La noticia la toma con mucha tranquilidad y sólo aquellos que lo conocen bien, notan como cierta rapidez al hablar y una risa poco acostumbrada en su rostro.
El corresponsal de este diario en Ciudad Bolívar, nació en una aldea de pescadores, en una isla que como dice el mismo "tiene cinco kilómetros de ancho por once de largo". Coche, su tierra natal. Su padre era maestro y su mamá costurera, y aun­que allí vivían de la pesca, a Américo nunca le gustó pescar.
Siempre sintió inclinación por la palabra escrita, al punto que una vez en cuarto grado, la maestra lo dejó encargado de las ciases por tres meses y con el dinero que obtuvo compró una máquina de escribir, en la cual redactaba hojas sueltas, criti­cando las acciones de ciertos funcionarios. Luego las colocaba en los postes de la isla.
Américo decidió marcharse de Coche a estudiar a otro lado. Se fue con el cura Juan Bautista Marcano, primero a Pampatar y después él a La Asunción como auxiliar del Padre Agustín Acosta,  quien lo inscribió en la escuela «Francisco Esteban Gómez”, en La Asunción.
Después de eximido en cuarto grado, volvió a coche donde estudió Quinto Grado y luego a Porlamar para cursar el Sexto Grado y de allí a Caracas a estu­diar la secundaria la Secundaria en la ETI con una beca del Ministerio de Educación.
—Quería trabajar y estudiar y aproveché la oportunidad que me ofreció en Ciudad Bolívar un primo hermano que era Gerente de la Cervecería Victoria.  Me gradué de Bachiller en la Adán Blanco Ledezma y me inicié como columnista del vespertino El Luchador y comencé a ser  periodismo remunerado en los periódicos de la Cadena Capriles, especialmente en La Esfera dirigido por Chivo Negro. Tenía en mi haber un folleto impreso en la Tipografía El Sol de Porlamar cuando estaba en quinto grado;  Prontuario Geográfico de la Isla de Coche, primera publicación de ese tipo sobre la zona.
Participó en la lucha contra la dictadura y por un mitin que dio en Coche, fue detenido y fichado por la Seguridad Nacional. Allí ha­blaba como simpatizante de URD en contra del gobernador.
Su familia lo saca de la cárcel y lo envía a Ciudad Bolívar a casa de un primo hermano que era gerente en una Cervecería. Ayuda al pariente en el negocio y se dedica a escribir para el diario El Lucha­dor, de Jorge Suegart.
Cuando nace El Bolivarense, fundado por Brígido Notara Ricce se hace un asiduo colaborador del tabloide. Sus escritos eran tan polémicos que Pedro Vicente Gómez, distribuidor de los periódicos de la Cadena Capriles, le propone ser correspon­sal de Últimas Noticias, La Esfera, El Mundo y la revista Elite.
Paralelamente se desempeñaba como diputado a la Asamblea Legislativa por URD. Y trabajando para Ultimas Noticias eliminan la corresponsalía, por lo cual Rafael Durán Rondón, director de El Bolivarense, lo nombra jefe de redacción de este diario.
Para ese tiempo —cuenta Américo—, El Nacional tenía como corresponsal a José Luis Mendoza, quien se iba de vaca­ciones y nombró como sustituto a Joaquín Latorraca. Al parecer, en Caracas no gustó el trabajo de éste y José Luis volvió a Ciudad Bolívar buscando un nuevo suplente.
Esta vez –dice- me llamó a mi y en esa época cualquier periodista anhelaba trabar aunque fuese un día en El Nacional.
Cuando regresó Mendoza, el jefe de Provincia, Omar Pérez, lo envió a Puerto La Cruz y Américo se quedó como correspon­sal en Ciudad Bolívar. En 1967 obtiene por primera vez el pre­mio «Federico Pacheco Soublette. y el diploma se lo firma Ramón J. Velásquez.
Veinte años
Américo Fernández cumple veinte años en el periódico y recuerda mucho a José Moradell y a Omar Pérez, de quienes aprendió mucho. Cuenta, por ejemplo, que este último lo en­señó a redactar corto y le decía que hasta La Biblia cabe en una cuartilla. Como anécdota, refiere la vez que Francisco Herrera Luque dictó una conferencia de dos horas en Ciudad Bolívar. "Logré redactar el material en siete u ocho cuartillas y recibí una carta de Herrera Luque en la cual me felicitaba por mi ca­pacidad de síntesis".
El corresponsal de Ciudad Bolívar relata que Moradell siempre quiso sacarlo de allí y trasladarlo a Puerto La Cruz, Barquisimeto o Caracas. "Nunca quise, y una vez el doctor Ar­turo Uslar Pietri me envió a la corresponsalía de Puerto Ordaz y me aumentaron el sueldo. Aguanté tres meses en esa ciudad de sol y concreto, y me devolví aunque ganara menos".
Fue secretario general de la AVP durante siete años y pre­sidente de la Convención Nacional que se celebró en esa ciu­dad. Apunta que la AVP como organismo gremial fue más so­lidaria y celosa de la profesión que el Colegio Nacional de Pe­riodistas. Admite que éste ha tenido muchas fallas.
En su vida privada, Américo Fernández sostiene que nunca ha influido en las profesiones de sus cinco hijos. Tiene un varón y cuatro muchachas. Angel Américo es profesor de historia, Rusalka es socióloga, Ondina estudia educación y Riolama, biolo­gía. La más pequeña llamada Aror, acaba de aprobar segundo año de bachillerato y es la única que dice que será periodista.
El ganador del Premio «Federico Pacheco Soublette., 1985, ha escrito un libro titulado Cronología de Venezuela, el cual es re­comendado por el Ministerio de Educación como texto de es­tudio en el Estado Bolívar. Tiene en proyecto publicar las es­tampas infantiles que escribió para Tricolor y Uyapar y piensa recopilar sus trabajos sobre El Correo del Orinoco.
Mi mayor aspiración —dice Américo—, es revivir la revista Orinoco, que edité junto con Gladys Figarella. Mi problema es que nunca he podido vender un aviso y como ese era el trabajo de Gladys, y ella se fue, no he podido comenzar otra vez. Américo Fernández fue presidente de la Asamblea Legislativa y fundador del Museo de Ciudad Bolívar y Museo Soto. Actual­mente es miembro de la Junta Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, a nivel regional, y pertenece al Comité de Defensa de la Ciudad.
Ha ganado todos los premios culturales y periodísticos a nivel regional y expresa con toda tranquilidad que quiere dejar el reporterismo diario para dedicarse a la investigación y a escribir, para poner en marcha la revista Orinoco. La voz profunda vuelve a ser la de siempre. Ahora el corresponsal de El Nacional en Ciudad Bolívar recuerda su vida en Coche y dice: a mí nunca me gustó pescar.




domingo, 18 de septiembre de 2016

Gráficas, Retratos, Pinturas y Caricaturas de AF

Dibujo de Wicho


Realizado por el pintor Régulo Pérez







Caricatura de Luis Carlos Obregón




Caricatura de Rafucho



Pintura de Mirian Guevara


Pintura de José Martínez Barrios


Realizado por el pintor Luis Pérez

C























Américo Fernández entrevistando a Eugenio Mendoza



Américo Fernández y la doctora Ruth Monterola cuando estudiaba medicina acompañado de los periodistas Zafra  Jurado y Cheo.


Américo Fernández entrevistando a Eduardo Fernández


Entrevista al Presidente Luis Herrera Campins


De izquierda a derecha: el periodista José Antonio Fernández, el Presidente de la Cámara de Comercio don Natalio Valery, el Presidente de la Asamblea Legislativa Américo Fernández. el Gobernador Rafael Sanoja Valladres y el Presidente de la República Rómulo Betancourt en el acto de colocación de la Primera piedra del Puente Angostura sobre el Orinoco.


Américo Fernández entrevistando al Presidente Jaime Lusinchi