domingo, 18 de diciembre de 2016

AF en el Libro de José antonio Fernández

Tomado del libro  de José Antonio Fernández “De Cojedes a Guayana” (1996)
Américo Fernández.
Se me hace 'obligatorio hablar de Américo Fernández quien hoy es un personaje de gran valía, Cronista de Ciudad Bolívar y autor de la recién publicada Historia del Estado Bolívar. Lo conocí en la Gran Revista Musical y a partir de entonces se originó entre ambos una leal y sincera amistad que mantenemos desde aquella época; hoy nos tratamos como hermanos, seguimos el mismo rumbo y nos ayudamos en nuestra cotidiana actividad. Tal vez la amistad nació en virtud de que vinimos a esta ciudad, casi al mismo tiempo y él llevaba dentro vocación por las actividades o profesiones que yo tenía ejerciendo: locución y periodismo. También por llevar el mismo apellido, siendo el margariteño y yo llanero.
Como ahora hago reminiscencias de aquellos años dejo plasmado que mi tocayo fue el primero que tuvo el privilegio de meter la mano completa en la célebre "Bolsa de la Fortuna" poniendo en relieve sus facultades intelectuales. Las preguntas de la noche, para el concurso, eran extraídas de diferentes manuales históricos, tanto de Venezuela como universal, tratador del arte antiguo y modernos, la Biblia, geografía y hasta el mensuario Selecciones. Lo que más usaba eran gentilicios de ciudades venezolanas y de otros países. Las tres primeras preguntas eran fáciles, como para un niño cursante de cuarto grado, pero las siguientes eran "revienta cráneos"; pues muchas veces dejaba en las nubes a estudiantes cuando les preguntaba el gentilicio de los nacidos en Jerusalén, (capital del mundo cristiano) y no sabían responder "jeresolomitano"; también los nativos de Río de Janeiro, que para esos años era la capital de Brasil, no la nueva Brasilia y tampoco supieron contestar "flumineses".
Para cerrar estas referencias alusivas a los gentilicios, apunto que también utilizaba algunos que tenían varias acepciones para sorprender a los incautos y ganarles en viveza. Cuando interrogaba alguno sobre los nacidos en la Capital del Estado Zulia, respondía rápidamente:
- ¡Maracucho!
Enseguida le aclaraba que según la Academia Española de la Lengua es: marabino o Maracaibero.
Una noche inolvidable saqué del globito el número que tenía Américo, y al ser llamado ingresó al estudio donde respondió las cinco interrogantes sin titubear; de inmediato introdujo la mano derecha en la "Bolsa" y sacó de ella todas las monedas que pudo y las sobrantes se regaron en el suelo. A partir de allí, el grupo de estudiantes que no faltaban al programa lo hicieron su asesor y cuando uno de ellos obtenía el número ganador y no se sentía capaz de responder las preguntas lo pasaba furtivamente a Américo para que él fuera a contestar las interrogantes y como también era estudiante lo hacía complacido y repartía con el otro el dinero logrado. Desde entonces lo llamaban, en jerga estudiantil, "el cerebro y cráneo" del grupo como acostumbraban decir a los que sobresalían en sus tareas académicas. •
Américo Fernández llegó a Ciudad Bolívar al igual que yo en el año 1955 traído por un primo suyo llamado Jesús López Fernández Gerente de la Cervecería Victoria y se cree que lo trasladó para librarlo de la persecución de la Seguridad Nacional de la que era víctima por sus vinculaciones políticas con el partido URD. De su trayectoria en la vida partidista y la de su ascenso en la carrera periodística y en las letras hablaré más adelante.
Otro concurso muy agradable de la Revista Multicolor fue el denominado "Traiga lo Pedido" en el que solicitábamos llevar al programa objetos antiguos de colección o cachivaches viejitos tirados en los rincones de la casa; como planchas de hierro usadas con carbón, molinetes de mano, pipas, portarretratos, paraguas y cachimbos entre otras cosas. El primero que llevara "el coroto" pedido recibía premio en metálico y productos enumerados. Este también era una competencia de carrera, pues muchas veces después del primero llegaban otras personas con el objeto pedido. Del último hubo un incidente jocoso que voy a contar: Una noche pedí llevaran un cachimbo viejo y los muchachos del grupo se salieron con la suya, pues en lugar de salir a buscar el cachivache agarraron al portero, ya conocido con el remoquete de lo pedido y lo llevaban remolcado al estudio para decir:
- Aquí esta el "cachimbo" solicitado, dennos el premio. Pero ellos no lograron el objetivo perseguido, ya que siendo tío del Comandante de los Bomberos, se resistió y los amenazó con caerles a palos. Este incidente se volvió chiste que hizo que la gente presente armara una algarada con gritos, silbidos y carcajadas hasta más no poder. Del mismo guardo en mi memoria su intacto recuerdo.

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