martes, 20 de diciembre de 2016

Américo Fernández /Entrevistado por Norka Torres



Cuéntenos un poco sobre su trayectoria profesional, ¿cuándo comienza?
R.- Mi trayectoria como periodista podríamos decir que comienza en Ciudad Bolívar como columnista del diario El Luchador.  Mi primer artículo apareció en ese vespertino el jueves 10 de marzo de 1955  titulado “Guayana tierra fértil pero estéril”.  Alertaba sobre el peligro que corría la agricultura avasallada por la explotación del hierro.  Luego pasé a columnista del matutino El Bolivarense en el cual llegué a ser Redactor y Director.  Corresponsal de Últimas Noticias, La Esfera, El Mundo y Elite después. Durante 25 años (1965-1990) ejercí en Ciudad Bolívar y  Ciudad Guayana las funciones de corresponsal del diario El Nacional, mereciendo en dos ocasiones el Premio Federico Pacheco Soublette. Participé en el Seminario para líderes de la Comunicación Social en la Universidad de Wisconsin, mayo de 1969. Realicé un curso intensivo de inglés  en la Anglo.Continental, Londres, 1978.  Fui certificado como Locutor en 1987. Escribí de manera permanente reportajes especiales para los diarios El Luchador, El Bolivarense, El Expreso, Correo del Caroní y  revistas El Minero y Edelca. Escribí diariamente los editoriales de El Expreso (1992).  Siendo Corresponsal de El Nacional resolví confirmarme como periodista en la Escuela de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central, de donde egresé con calificaciones promedio en el grado de Magna Cum Laude (1991)  El 29 de diciembre de 1989 fui designado por el Concejo Municipal, Cronista de la ciudad y desde entonces he escrito 20 libros, todos vinculados con la historia del Estado Bolívar y la ciudad capital.

¿Qué recuerda de los años de su infancia y juventud?
R.- Que vendía maní en la puerta del cine y al comenzar la película escalaba los muros para disfrutarla. Recuerdo los espectaculares juegos de trompo a lo largo de las calles de tierra, la Vieja y la Semana  saltando y empujando una piedra plana sin perder el equilibrio, la metra hasta lograr hoyo; los papagayos elevados desde los cerros vecinos, los patines, la pelota sabanera, el zumbador, el boliche, el escondido, las batallas campales con frutos de árboles silvestres, nadar hasta los barcos surtos en el puerto, tocar las campanas de la Iglesia, molestar a ciertos personajes de la picaresca lugareña y las palizas por las quejas del Maestro.
Nací en una isla de pescadores, pero no tuve la oportunidad de aprender a pescar.  Mi madre que era costurera abandonada por mi padre que era Juez y Jefe Civil, le preocupaba más la educación escolar de sus cinco hijos, pero a mi no me entraba la letra a fuerza de represión y castigo..  Sujeto al balandrán  de un sacerdote que solía visitarnos, pude salir de la isla, pero el Padre sólo quería que levara el automóvil y lo ayudara en los ritos de la iglesia hasta que ahorcó los hábitos y así pude acogerme al amparo de otro sacerdotes más benevolente, un Padre catalán de la orden carmelita que me puso en la escuela.  Me fue mejor porque mi maestra de cuarto grado era normalista e intuyó mi vocación de periodista al nombrarme coordinador del primer periódico mural de la escuela.  Allí comenzó todo a pesar de la interrupción de dos años en la Escuela Técnica Industrial de Caracas amparado por una beca específica para esa carrera. .
        
¿Sus amigos?
Son tantos que preferible es no nombrarlos por temor a que alguno de ellos se quede por fuera.
¿A qué edad se casó?
R.  A la edad de 18 años con la poeta Teresa Coraspe.  Tuve con ella cinco hijos.  Me divorcié y en el curso de un flirteo ocasional  tuve el sexto hijo con una Profesora.

¿Libros escritos?
R.-. Autor de varios libros, entre ellos: Cronología de Venezuela (1980, 15 ediciones), autorizado para la Escuela Básica por el Ministerio de Educación; Huyapari (1989, 2 ediciones) obra que recopila sus colaboraciones en las revistas infantiles Uyapar, Tricolor y Ventana Mágica; Historia del Estado Bolívar, en dos tomos (1994); 200 años de la Diócesis de Guayana (1991), editado por la Alcaldía de Heres; La Electricidad de Ciudad Bolívar (1990 -2000))  (una edición con motivo de los 80 y otra con motivo de los 90 años), Historia de los pueblos y crónicas del Estado Bolívar (2003); El Dorado, mito hecho realidad (Caracas, 1996); editado por la CVG; Angostura a la luz del Correo del Orinoco (1997); Breve Historia de la Procuraduría General del Estado Bolívar (1995); Coautor   de Venezuela y su Geografía, Región Guayana (bilingüe) de la Editorial Minerva de Caracas (1992); de la obra Mitos, Cuentos y Leyendas de Guayana (Barquisimeto, 1999); Guayaneses Prominentes (Tipografía Litografía Horizonte- Barquisimeto, 2000); Manuel Piar, guerrero de mar y tierra (20001); Periodismo en Guayana (2004)y “Ciudad Bolívar a grandes rasgos” (2006). “El Luchador de ayer” (2006) Cronología del Estado Bolívar (2007). Libros inéditos: Cronología Universal,, Angostura Siglo XX, Recorrido anecdótico por la Historia de Guayana, Cronicario de Guayana, Historia de la Orden Congreso de Angostura y Turismo en Guayana. Participé en la serie Wadaka de la Editorial Santillana y en otro con motivo de los 40 años de Edelca. Prologuista de varias obras literarias, entre ellas “Héroes y espantapájaros” de Mimina Rodríguez Lezama e “Imágenes y Testimonios” de la premio nacional de poesía Luz Machado.

¿Algún premio en especial?
R.-. Distinguido en varias ocasiones con el Premio Regional de Periodismo Andrés Roderick, con el Premio Municipal de Periodismo J. M. Gómez Rengel y con el Premio de periodismo CVG-Ferrominera Orinoco. Premio de la Cultura Brígido Natera Ricci, 1981. Condecorado con la Orden Andrés Bello en su primera clase; con la Orden Francisco de Miranda en segunda clase; Orden Congreso de Angostura en segunda clase; Orden Tomás de Heres en segunda clase; Orden Francisco Esteban Gómez del Estado Nueva Esparta en su primera clase; Botón Ciudad de Barquisimeto en clase única; Orden 16 de Septiembre del Estado Mérida en su primera clase; Condecoración Batalla de San Félix del Colegio de Abogados del Estado Bolívar. Es autor del Proyecto de Ley que crea el Archivo Histórico de Guayana y de las Ordenanzas sobre el Cronista Oficial y Condecoraciones del Consejo Municipal de Heres. Ingresó el 9 de junio de 1994 como Socio Correspondiente de la Academia Nacional de la Historia. Primer Presidente de la Asociación de Cronistas del Estado Bolívar; Ha sido Miembro del Consejo Superior del Museo Soto en representación de la CVG, Miembro de la Asociación de Amigos del Jardín Botánico, Miembro Directivo de la Fundación Escuela Taller Angostura; Director Principal de la Fundación Museo Histórico de Guayana y desde 1991 realiza periodismo de investigación para varios periódicos y revistas nacionales y regionales. 

¿Recuerdo algún suceso circunstancial o anecdótico que le haya ocurrido?
R.-Un avión cargado de turistas se estrelló cerca de Canaima y tratando de llegar al sitio logré una cola en el primer avión de salvamento.  Llegué al lugar del siniestro desprovisto de libreta, bolígrafo y cámara fotográfica, herramientas principales de un periodista.  De manera que me vi  forzado a utilizar la de los propios cadáveres esparcidos en el sitio.  Algo mortificante, pero la labor del periodista es así, no tiene excusas.

¿A qué hora escribes?
R.- Un reportero escribe a cualquier hora.  Está preparado y entrenado para hacerlo al instante de la noticia.  Distinto ocurre con el escritor.  Yo que he dejado atrás el reporterismo de calle para dedicarme a la investigación y a los libros prefiero las horas de la madrugada para reflexionar y darle rienda suelda a las ideas sobre el teclado de la computadora sustituta en estos tiempos de la tradicional máquina de mecanografiar.

¿Cuál es el objeto más valioso que atesora?
R.- Un cencerro de cobre que me trajo como subvenir de Nairobi (África), una psicóloga amiga que posteriormente murió de tránsito en Italia a causa de una neurisma.

¿Algún amuleto para protegerse del mal o ligar la buena fortuna?
R.- No soy supersticioso ni fetichista.  Creo en mis propias fuerzas internas.

¿Quién es el  héroe mayor de la historia venezolana?
R.- La misma historia venezolana nos señala que es Simón Bolívar, pero también admiro a Antonio José de Sucre, humanizador de la guerra y  José Antonio Páez que nos legó el gentilicio de venezolano.

¿Su mayor imprudencia?
R.- Haber pasado sin excusas por el medio de dos personas que se hallaban dialogando.

¿Cuál es su dicho preferido?
R.- Las apariencias engañan.

¿Qué opina del periodista venezolano actual?
R.- Carece de la mística, pasión,  combatividad y romanticismo del periodista del siglo XX.  El actual es más cómodo y pragmático en términos generales porque puntualmente los hay que son unos profesionales fluidos, coherentes, cultos  y agudos.

¿Qué capítulo borraría de la Historia de Venezuela?
R.- De la Historia de Venezuela no se podría borrar ningún capítulo por más horrendo que sea a menos que se trate de una falsificación de los hechos.  Lo triste y lo que el habitante sensato  desea es que la historia de los pueblos no se escriba con sangre.  La desgracia de Venezuela han sido sus guerras intestinas, siempre con un origen oscuro rayano en la  lujuria del poder

¿Qué escena bíblica le gustaría presenciar?
R. La resurrección de los muertos.

¿Cuáles sus aspiraciones?
Vivir tanto como el Indio Cara Arrugada para poder darle rienda suelta a todas las ideas que tengo en la mochila.

Triunfos, fracasos ¿qué nos dice de eso?
R. Para triunfar en cualquier aspecto de la vida hay que tener bien claro lo que se quiere y tratar de lograrlo con voluntad indomable, pero sobre todo con: disciplina, orden e intensa perseverancia.





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